51ª edición de la Peregrinación a Luján. "Madre, danos amor para caminar con esperanza"
Por Tadeo Contreras de 5° A
Este año se realizó la edición número 51 de la multitudinaria peregrinación a Luján con más de 2 millones de personas caminando hacia la Virgen de Luján, una de las de mayor convocatoria en los últimos años. El CEAES dijo presente como es costumbre desde hace ya unos años, en la que se sumaron alrededor de casi 100 personas para vivir esta hermosa experiencia con el colegio y un grupo de apoyo que estuvo siempre a disposición de los peregrinos e hicieron una labor impecable. Esta caminata comenzó en Liniers, pero todos los peregrinos y el equipo del grupo de apoyo nos reunimos a las 8 de la mañana en el colegio para tomar presente de los peregrinos y darles los elementos necesarios para llevar a cabo la peregrinación, además de la bendición de las zapatillas que realizó Adriana, la vicedirectora de Primaria para a las 9 salir en los micros rumbo al punto de inicio de la caminata.
Al llegar a Liniers arrancamos a caminar hacia Morón, la 1er parada de la caminata. Este año contamos con 2 estandartes nuevos para poder guiar a los peregrinos y un carrito renovado para llevar las intenciones de los peregrinos y sus familias y la imagen de la Virgen de Luján, además de animar a los peregrinos con el parlante para pasar música. Este año nos tocó un día de mucho calor y humedad, pero así y todo, los peregrinos se la bancaron e hicimos un ritmo más rápido del esperado llegando media hora antes aproximadamente a cada parada. Los 2 primeros tramos fueron los de más calor y ambiente agobiante, en el que algunos pocos se quedaron por la insolación. Ya en el tramo de Merlo a La Reja bajo un poco el sol y corría un poco más de viento que antes, pero seguía sin bajar la humedad y la temperatura.
En esta parada se empezó a quedar más gente por cansancio y ampollas, para poder descansar y seguir en el último tramo, el más largo de todos. A partir de este tramo ya era de noche, el sol ya no pegaba pero seguía habiendo humedad que se empezó a ir de a poco hacia la última parada, a la cual llegamos más temprano de lo esperado como casi en toda la caminata donde descansamos, repusimos energías con la cena, nos asistió el grupo de apoyo con masajes y curando heridas, ampollas, etc.
Esta parada fue la más larga de todas y donde más gente se quedó. Después de cenar, descansar y asistir a los peregrinos partimos y comenzamos el último tramo de la caminata. Ya durante el trayecto empezó a refrescar y a hacer frío, hicimos una parada cortita antes del puente de Luján para repartir los pilotos por si llegaba a llover y seguimos camino hacia la última parada en el 1er puente de Luján que fue únicamente de 15 minutos aproximadamente para tomar algo calentito y comer chocolates para agarrar energía para el último tramo y seguimos. Hasta ese punto llego el carrito y se subió al flete. Desde esa última parada, se dividió en dos grupos de peregrinos, los que estaban mejor e iban a mejor ritmo y los que venían más cansados y con menos resto. Al poco tiempo de arrancar ese tramo hacia la Basílica fue donde nos agarró la lluvia que en principio no era con tanta fuerza, pero después se largó mucho más fuerte, que habrá frenado media hora, pero nuevamente volvió a llover y con mucha más fuerza. Llegando a las ultimas cuadras hacia adentro de la ciudad de Luján rumbo a la Basílica donde se inundaron las calles y el agua llegaba hasta las rodillas y había tanto viento que rompió los pilotos que nos dieron para la lluvia, esas ultimas cuadras fueron de las más complicadas de toda la caminata hasta que llegamos a la cuadra donde ya se veía la Basílica y la mayoría freno ahí y se subió al micro de apoyo, pero otra logró entrar a la Basílica.
Una vez que estuvimos en los micros, salimos rumbo al colegio a eso de las 4 de la mañana, aunque tardamos en salir porque hubo gente que se quedó en el camino y tuvieron que ir a buscarlos para poder volver. Al colegio llegamos a eso de las 6:00 y entramos al colegio para bajar las cosas de los micros y a esperar bajo techo porque la lluvia no frenó ni siquiera a la vuelta. Una vez bajado todo de los micros y cada uno con sus pertenencias se dio por terminada oficialmente la peregrinación número 51 al Santuario de la Virgen, una experiencia hermosa que salvo la lluvia se llevó a cabo de gran manera con alegría y buena onda.