Acto del Día Internacional de la Mujer.
Discurso a cargo de la Prof. Griselda Orellano.
Por Prof. Griselda Orellano.
Buenos días a todos, en especial a todas las mujeres que venimos diariamente al ESPI: estudiantes, profesoras, maestras, asistentes, bibliotecaria, preceptoras, secretarias, directivas, la guardia de nuestra puerta, todas ellas. El próximo lunes 8 de marzo es el Día Internacional de la Mujer y debemos celebrar los reconocimientos que vamos ganando, como este precioso espacio antes de comenzar el día. Conmemorar a la mujer es una cuestión que abarca muchos aspectos de la vida. Junto con la profesora Mariana González Palacios elegimos abordarlo desde la dimensión socioeconómica: las mujeres vivimos debajo de un TECHO DE CRISTAL. ¿Qué es el techo de cristal? Una trabajadora estadounidense definió este concepto en 1978, para representar las dificultades, los obstáculos y los prejuicios que existen en los lugares de trabajo, lo cual impide que las mujeres accedan a las mismas oportunidades que los hombres. El techo de cristal es esa barrera “invisible” que mantiene a las mujeres en niveles inferiores respecto de los hombres. Algunas de las implicancias de este paradigma patriarcal son: Brecha salarial: por igual trabajo, las mujeres cobran un salario menor que los hombres. Una publicación de la facultad de Derecho de la UBA, expone que en Argentina la diferencia salarial entre hombres y mujeres en el mercado laboral es de aproximadamente un 26% en el ámbito formal, mientras que en casos de trabajo no registrado el número asciende al 38%. Sobrecarga de tareas: las mujeres tienen jornadas laborales más largas porque realizan muchas tareas fuera del empleo. El mismo estudio plantea que, de cada 10 personas que se dedican a tareas del hogar, 7 son mujeres: cocinan, lavan, cuidan a niños y ancianos, se ocupan de las tareas escolares. En promedio, una mujer trabaja 3 horas más por día, en relación con los hombres. Maternidad no remunerada: un informe de Naciones Unidas revela que, en el mundo, sólo el 28 % de las mujeres madres pueden gozar de una licencia paga mientras cuidan a su recién nacido. Ausencia de jubilación: este informe también denuncia que, de todas las personas del mundo que no poseen jubilaciones ni pensiones en la ancianidad, el 65 % son mujeres. Más desigualdad en la desigualdad: la creciente línea de pobreza e indigencia en Argentina afecta más a las mujeres, no sólo por la falta de oportunidades de encontrar un empleo formal, sino también porque el cuidado de los niños y el hogar les quita tiempo para salir a buscar trabajo. El grave escenario socioeconómico que atraviesa nuestro país le otorga sentido de urgencia. Es el Estado quien debe abordar esta desigualdad: puestos de trabajo mal remunerados e infravalorados en el sector de los cuidados, y en particular en la educación, la salud y los servicios sociales, ámbitos en los que predominan las mujeres. Los invitamos a pasar por nuestra cartelera y observar la ilustración de esta temática, gracias a la colaboración de Guadalupe, Agustina, Natalie, Brisa e Isabella, de 4 A. La sororidad es la solidaridad entre mujeres. Cuidémonos y cuidemos a nuestras madres, abuelas, hermanas, niñas y adolescentes. Cerramos este homenaje con bellas palabras de la escritora argentina Alejandra Pizarnik: “Soy mujer. Y un entrañable calor me abriga cuando el mundo me golpea. Es el calor de las otras mujeres, de aquellas que hicieron de la vida este rincón sensible, luchador, de piel suave y corazón guerrero.”